¿Si tu manada de venados, alces u ovejas está reduciéndose, quieres que el problema toque fondo o quieres averiguar cuál es la causa de la reducción de la población? A menudo se supone que los depredadores están causando una reducción en las poblaciones de ungulados, pero en las últimas décadas los científicos de todo el mundo han tratado de llegar a la medula de esta pregunta.

Sin embargo, tanto en el caso de uapitíes, ciervos mula o ñus, nos estamos dando cuenta una y otra vez que la respuesta a qué esta causando la disminución de una cierta población de ungulados es increíblemente complicada.

Parte de la razón por la que esta pregunta es tan complicada es porque la regulación de las poblaciones depende del contexto. Por ejemplo, si eres un alce en una población que está que revienta, tanto así que cada alce no tiene suficiente comida, la cantidad de alces que se pierden al ser atacados por una manada de lobos no afecta mucho a la población total de alces. Sin embargo, si hay otra manada de alces en el valle siguiente que es más pequeña de lo que nos gustaría, perder siquiera un alce a un predador importa más. Este es el proceso al que los científicos llaman dependencia de la densidad: los efectos en una población pueden ser más fuertes o más débiles dependiendo de cuan grande es la población.

Otra pieza del puzle es el terreno mismo, a través de un concepto que llamamos capacidad de carga. La capacidad de carga es el numero de animales que un hábitat puede sustentar. Si no hay suficiente alimentación para una gran cantidad de ungulados, no puede haber una gran cantidad de ungulados. Por otro lado, si hay mucha alimentación disponible, el hábitat puede sustentar una cantidad mayor de animales.

Piénsalo de esta manera: si te invitan a una fiesta anual y al entrar te das cuenta que todos han traído algo parar comer, te quedarás en la fiesta por una gran rato, probando bocadillos, intercambiando recetas, y asegurándote de disfrutar la experiencia completa. Sin embargo, si llegas a la misma fiesta y sólo hay un paquete de chips en la mesa, no todos comerán tanto como quisieran: tu podrás querer ir a casa a cocinar para ti mismo. Algunos años, la fiesta podrá tener mejor comida, algunos años tu pasarás por el supermercado a comprar un plato con quesos y galletas, y algunos años se te olvidará del todo llevar comida a la fiesta. La situación de comida cambia de año a año si estás asistiendo a una fiesta anual o si eres un ungulado en las montañas. También depende de cuanta gente ha llegado a la fiesta: si sólo una o dos personas llegan, la bolsa de chips podría estar perfecta, pero si llega un grupo grande, no habrá lo suficiente. La cantidad de gente que puede ser alimentada en la fiesta está sujeta a cambios a través del tiempo dependiendo de la situación de comida y la necesidad de compartirla.

Parecido al caso de la comida en una fiesta, la cantidad y calidad de comida a la que los ungulados pueden acceder influye directamente en cuan grande puede llegar a ser una población. Un ejemplo es el caso de los ñus en Serengueti. Cuando hay mucha vegetación la población de ñus crece hasta que se estabiliza en un numero máximo: esa es la capacidad de carga. Datos históricos de vegetación y poblaciones muestran que cuando las poblaciones de ñus son altas es porque hay comida abundante y cuando no hay suficientes alimentos para mantener a una población creciente, la población de ñus disminuye su tamaño. Esto es un forzamiento de abajo hacia arriba, lo que básicamente significa que lo que los animales están comiendo, lo de abajo en la cadena alimenticia, se transforma en el factor más importante en determinar el tamaño de la población de ungulados.

Entonces, el forzamiento de abajo hacia arriba parece ser la respuesta clara a la pregunta de por qué disminuyen las poblaciones de ungulados, no? Si fuera así de fácil: también hay instancias en las que los depredadores, más que el alimento, puede determinar el tamaño de la población de ungulados, la idea se llama forzamiento de arriba hacia abajo.

Hemos visto este fenómeno en un estudio de ciervos mula y pumas en California, donde los depredadores (pumas en este caso) terminan reduciendo el numero de ungulados, especialmente cuando la población de ciervos es menor a la capacidad de carga. En este punto, los ciervos no mueren por falta de alimentación, sino que los depredadores comen suficientes ciervos como para reducir la población, o evitar que crezca.

Es importante notar que estos conceptos no son mutuamente excluyentes: las dos fuerzas pueden estar en juego, y una puede tener más influencia que la otra en cierto periodo y al revés. Reexaminemos la población de alces que mencionamos antes: la población de un valle puede haber tenido un invierno muy duro en el que murieron muchos animales, y en el verano siguiente hay menos animales y bastante comida para cada uno. En otro valle puede haber una población de alces pequeña pero creciendo hacia su capacidad de carga, y por lo tanto los depredadores tienen un efecto mayor sobre esta población. En los años siguientes, podría incluso haber un cambio entre estas dos poblaciones. El hábitat de los ungulados no es estático porque los valles varían a través del tiempo con los cambios de estaciones: así también cambian los factores que influyen en las poblaciones de ungulados.

El hecho es que los ungulados y el tamaño de la población son influidos por más factores que plantas y depredadores. No sólo son estas ideas no excluyentes, sino que también pueden estar las dos presentes y operar una con otra. Sabemos que las plantas son extremadamente importantes parea las poblaciones de ungulados. Sabemos que los depredadores pueden ser importantes, y sobretodo sabemos que el problema es más complicados de lo que pensábamos originalmente.

 

Compendium by Taylor Kennah.

¿Quiere leer mas? Mire aquí:

  1. Bowyer, R. T., D. K. Person, and B. Pierce. 2005. Detecting top-down versus bottom-up regulation of ungulates by large carnivores: implications for conservation of biodiversity. Book chapter in Large Carnivores and the Conservation of Biodiversity.
  2. Skogland, T. 1991. What are the effects of predators on large ungulate populations? Oikos 61:401.
  3. Pierce, B. M., V. C. Bleich, K. L. Monteith, R. T. Bowyer, R. T. 2012. Top-down versus bottom-up forcing: evidence from mountain lions and mule deer. Journal of Mammalogy 93:977–988.
ES